915353009 | josilva@josilva.com

Qué tener en cuenta a la hora de contratar un seguro (I): El seguro de hogar

27, marzo | ARTICULOS | Sin comentarios
contrato seguro de hogar

Vamos a comenzar una serie en la que analizaremos con un lenguaje coloquial y menos técnico los principales tipos de seguros para ayudarte a descubrir aquello a lo que debes prestar atención en el momento de contratarlos, tanto si decides prescindir de un asesoramiento profesional como si cuentas con el apoyo de una correduría pero quieres estar completamente informado sobre lo que firmas y lo que puedes esperar de tu seguro.

Empezaremos por el seguro de hogar, uno de los que hay que revisar especialmente antes de firmar, y aún más debido a las condiciones abusivas que imponen en muchas ocasiones los bancos al suscribir este tipo de seguros. Si no lo hacemos, podemos creer que ciertos siniestros están cubiertos por la póliza cuando realmente en las condiciones generales no están concretados o bien existen excepciones que desconocemos.

Lo primero es saber que este seguro pertenece a la rama de seguros de daños diversos. Eso significa que dará cobertura a daños materiales que pueda sufrir tu casa y tengas que reparar. Pero dentro de una casa también hay bienes muebles, objetos especiales e incluso alguna joya, que pueden verse afectados, por eso en este tipo de seguros se distingue entre continente (la casa en sí) y contenido (lo que hay dentro de ella, que puede ser tuyo o de otras personas: atención a este punto).

Para calcular el seguro habrá que tener en cuenta esos dos grandes bloques. En el caso del continente se valorará teniendo en cuenta el tipo de residencia, los metros cuadrados, la seguridad y antigüedad de su construcción. En el del contenido, el seguro suele cubrir la reparación o reposición de muebles, aparatos de televisión, electrodomésticos, ropas y otros enseres familiares y personales que forman parte del contenido de nuestro hogar. Con todo lo anterior ya estás un poco más preparado para distinguir entre esa franja ancha que separa lo muy bueno de lo malo, pero eso no es todo, todavía tienes que ponerte en la situación de que si causas daños a los colindantes, por tus propias acciones o que provengan de las instalaciones de tu casa, también tendrás que hacer frente a ello, por imposición legal, y quien reclama exige mucho, por eso recomendamos complementar lo precedente con otra importante garantía, la responsabilidad civil que te proporcionará defensa y protección. Dice el refrán “el dinero del mezquino hace dos veces el camino” que viene a decir, no escatimes; si puedes vete a la suma asegurada más elevada que te ofrezcan.

 

¿QUÉ DEBE INCLUIR LA PÓLIZA?

El contrato de seguro debe tener un soporte por escrito que contiene al menos dos partes, una con el título de condiciones particulares y otra con el de condiciones generales, lo que se denomina póliza, y en ella deben aparecer una serie de indicaciones:

- Nombre y apellidos o denominación social de las partes contratantes (Asegurador y Tomador) y su domicilio, así como la designación del asegurado y beneficiario, en su caso.

- El concepto en el cual se asegura. Procura que coincida con la realidad exacta.

- Naturaleza del riesgo cubierto. No permitas que describa algo inexistente.

- Designación de los objetos asegurados y de su situación. Eso exactamente es lo que aseguras no otra cosa.

- Suma asegurada o alcance de la cobertura. Es lo máximo que indemnizará la compañía. (¿es suficiente?)

- Importe de la prima, recargos e impuestos. Es el precio que te cuesta el seguro anualmente.

- Vencimiento de las primas, lugar y forma de pago. El fraccionamiento lleva recargo, aunque no lo digan.

- Duración del contrato, con expresión del día y la hora en que comienzan y terminan sus efectos.

- Si interviene un mediador en el contrato, el nombre y tipo de mediador. Este dato es muy importante porque puede ser tu ángel de la guarda cuando te enfrentes a un siniestro.

 

¿QUÉ NO CUBRE EL SEGURO?

En relación al continente pueden quedar excluidas viviendas aisladas, sin habitar, en construcción, o alquiladas por menos de un año o informalmente.

En referencia al contenido, es importante saber que los objetos que tienen un valor especial y superen de forma unitaria o formando un conjunto una determinada cantidad, como pueden ser equipos electrónicos, sonido, muebles, joyas o pinturas valiosas, no estarán cubiertos. Tampoco lo estarán los bienes que no sean de tu propiedad, salvo que pertenezcan a familiares o personas allegadas que tengan una convivencia demostrada contigo en la vivienda, mascotas, teléfono móvil, tablet, ordenador, metales preciosos, o piedras no engarzadas. Recuerda que “cada maestrillo tiene su librillo” y las pólizas son distintas unas de otras.

Pero no hay nada que no se pueda negociar con una aseguradora, por lo tanto si queremos asegurar cualquier cosa que en principio esté excluida, podremos contratar garantías adicionales. Consulta siempre con una Correduría de seguros especializada, puedes acceder a ella de forma presencial o en su web, para que te aconsejen y ayuden a negociar con la aseguradora, su consejo es gratuito y son profesionales independientes

 

¿CÓMO NOS INDEMNIZARÁ EL SEGURO SI HAY UN SINIESTRO?

Existen varias opciones, es importante saber cuál contempla nuestra póliza:

- Valor de nuevo (o de reposición): no se tiene en cuenta la antigüedad del objeto dañado, se indemniza como si fuese nuevo. Fíjate bien, porque esta es la forma que te permite comprar otro objeto similar.

- A valor real: se tiene en cuenta la antigüedad, el uso y el desgaste del objeto. La compañía pagará lo que en ese momento costaría el bien en el mercado de segunda mano, por entendernos.

- A primer riesgo: la aseguradora indemnizará hasta la cantidad acordada previamente. Esta opción solo es recomendable en supuestos muy concretos y puedes encontrarte con algún vacío en siniestros graves.

Es muy importante que a la hora de contratarlo se afine al máximo en el cálculo del continente y contenido para que se ajuste a la realidad de su valor, si no podríamos caer en el infraseguro y que la indemnización que recibas de la aseguradora no cubra la totalidad de los daños sufridos, o bien en el sobreseguro, al valorar muy por encima de lo que cuestan las cosas y pagues un precio excesivo de forma innecesaria. El seguro tiene que servir para reparar o reponer lo dañado, no para un enriquecimiento injusto.

Si aún estás pensando en tomar la aventura de contratar seguros de hogar sin consultar con tu correduría… ¡que tengas mucha suerte! Y si esta lectura te ha servido para reflexionar sobre la conveniencia de tener ayuda, en José Silva, estaremos encantados de asesorarte.

 

Fuente: elaboración propia y prensa sectorial

Listado de posts

Escribir comentario

Captcha