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RIESGO Y SEGUROS DE LOS DATOS GUARDADOS EN LA NUBE

03, agosto | ARTICULOS | Sin comentarios
RIESGO Y SEGUROS DE LOS DATOS GUARDADOS EN LA NUBE

Hasta hace pocos años nubes y vacaciones eran dos términos que no casaban del todo bien, ya que temíamos que la aparición de un clima adverso pudiese arruinarnos los planes estivales que con tanto anhelo habíamos organizado. Los ingleses llegaron a contratar “un seguro de sol”. Sin embargo, la llegada de las nuevas tecnologías le han dado una nueva acepción a la palabra nube, convirtiéndola en un gran aliado para disfrutar más cómodamente de nuestros planes de ocio. Piensa cómo serían tus viajes si no pudieses utilizar los servicios de almacenamiento de Google Drive para guardar tus fotografías o vídeos, tu cuenta de Gmail o Hotmail para enviarlos como archivos, o las de Facebook, Twitter, Pinterest o Instagram para compartirlas. ¡¡ lo que pesan físicamente los álbumes de fotos de bodas y demás festejos ¡¡ Aunque no seamos conscientes, en todos estos casos estamos guardando nuestros datos en la denominada “nube de Internet”, que nos permite almacenarlos en servidores ajenos y acceder a ellos mediante cualquier dispositivo conectado a Internet.

 

Si bien es cierto que para acceder a nuestros archivos personales y descargarlos es necesario una identificación mediante un nombre de usuario y una contraseña, debemos ser conscientes que ninguno de esos datos privados que has alojado, ni las aplicaciones con las que los manejas se encuentran en nuestro equipo. Todo se guarda en la nube y se usa con los programas almacenados también en ella. Este hecho, en cierta manera implica dejar de tener control sobre nuestros datos privados y nunca poder estar seguro de quién accede a esa información o si está realmente bien protegida. Este riesgo supone un verdadero peligro para las empresas que optan por confiar informaciones internas y confidenciales a un tercero. Además, la mayoría de los ciberdelincuentes prefieren elegir como objetivo la nube que un dispositivo privado, ya que el botín es mayor.

 

Los servicios profesionales de alojamiento de archivos y plataformas de almacenamiento como Dropbox, Onedrive, o iCloud entre otros, ofrecen a las empresas aplicaciones tecnológicas accesibles a través de la red, desde cualquier lugar y con disponibilidad total todos los días del año. Seamos conscientes, hasta que ellos quieran. Además, se establecen acuerdos de nivel de servicio en los que se definen las responsabilidades del mantenimiento, actualización, incidencias, disponibilidad y recuperación, pero hay que tener muy en cuenta que los archivos almacenados en la nube son siempre responsabilidad de las empresas o de los individuos que utilizan el almacenamiento.

 

Para garantizar que los archivos y los documentos no puedan ser compartidos o cedidos a terceros, ni ser utilizados para ningún fin ni publicitario o comercial, los servicios o aplicaciones de almacenamiento en la nube están obligadas a cumplir las normativas LOPD y RGPD. Sin embargo los datos que no estén ubicados en territorio europeo, o bien en un país cuya legislación cumpla los estándares europeos en materia de protección de datos, cuentan con menos seguridad en este campo. En Estados Unidos por ejemplo, no tienen un nivel de exigencia tan elevado en el tratamiento de datos (la ley del estado de California permite acceder a los datos, manipularlos e incluso cederlos a terceros) , y es necesario introducir cláusulas sobre medidas de seguridad y controles que deberá supervisar la empresa.

 

Queda claro por tanto que, seas un usuario privado o una empresa, debes ser prudente con lo que compartes o guardas en la nube, mantener copias de seguridad de lo que no quieras perder, cambiar las contraseñas de entrada con cierta frecuencia y, para mayor seguridad y protección, contar con un buen seguro de ciberriesgo.

 

Fuentes: boe.es, wikipedia.org y elaboración propia.

 

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