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SINIESTROS EN TUBERÍAS DE URALITA-FIBROCEMENTO

05, mayo | ARTICULOS - PROPIOS | Sin comentarios
SINIESTROS EN TUBERÍAS DE URALITA-FIBROCEMENTO

Cuando se produce la rotura de una tubería en inmuebles de cierta antigüedad es frecuente la queja por el retraso en su reparación. En algún caso está plenamente justificado, lo exponemos a continuación.

 

El material conocido como uralita está considerado un material tóxico. Son placas de cemento y amianto, es decir contienen fibra de amianto y en consecuencia no se puede llevar a ningún punto limpio. Siendo inocuo cuando está entero, su principal riesgo se manifiesta cuando suelta polvo, por ejemplo al cortarlo. Su vida útil se estima en 25 años y para su posible reparación hay que utilizar soldadura en frío. Si fuese necesario realizar cortes se tienen que utilizar los equipamientos necesarios conforme a la normativa RD/396/2006 de 31 de marzo publicado en el BOE núm. 86 de 11 de abril de 2006 páginas 13961 a 13974, en total catorce páginas, y también puede resultar aplicable un protocolo de corrosión.

 

En las Comunidades de Propietarios (algunas tuberías ya están fabricadas con fibra de vidrio en sustitución del asbesto), viviendas y locales, nos encontramos con este material con mucha frecuencia, sin que hayamos reparado en ello, por ejemplo: tejadillos de leñeras, garajes, casetas de utensilios, cubiertas, bajantes generales y red de saneamiento, alcantarillado, riego, abastecimiento, chimeneas, piscinas.

 

Todas las sociedades mercantiles que vayan a realizar actividades u operaciones incluidas en el ámbito de aplicación de este real decreto, deberán inscribirse en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA) existente en los órganos correspondientes de la autoridad laboral del territorio donde radiquen sus instalaciones principales, mediante la cumplimentación de la ficha recogida en el anexo III.

 

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5.3 del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, elaborará y mantendrá actualizada una Guía técnica, de carácter no vinculante, para la evaluación de los riesgos relacionados con la exposición al amianto durante el trabajo. En dicha Guía se establecerán, en concreto, orientaciones prácticas para la determinación de la exposición esporádica y de baja intensidad contemplada en el artículo 3.2 de este real decreto, así como criterios armonizados de actuación para la aprobación de los planes de trabajo.

 

 

¿Cómo tratan las compañías de seguros los siniestros de tuberías con amianto?

 

 

Los contratos de seguros son diferentes, no existe un criterio único. Pueden considerar “los elementos de origen” como aquellos que nacieron con el edificio o por el contrario, aquellos que ya estaban cuando se contrató el seguro. Puede interpretarse que la Aseguradora debe saber lo que asegura. Habrá que estar a lo que se contrató en el momento de firmar la póliza o en las modificaciones posteriores. En términos generales, de forma práctica el procedimiento es el siguiente:

 

Si la tubería tiene menos de 25 años y puede ser reparada acometerá él trabajo aplicando la normativa, si el siniestro tiene cobertura conforme a la garantía de daños por agua, inundación o fenómenos climatológicos. Esto puede suponer un retraso en la reparación de los daños por aplicación del protocolo de la normativa citada.

 

Si la tubería tiene más de 25 años, puede aplicar la exclusión de corrosión que aparece en prácticamente todos los condicionados generales de los seguros multirriesgo o excluir el siniestro por falta de mantenimiento. Se presupone que el propietario de la instalación (en algunos casos las Comunidad de Propietarios, en otros una persona física o jurídica) tiene conocimiento de que esa tubería sobrepasó su vida útil y por lo tanto estaríamos ante un mantenimiento. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.

 

 

¿Qué daños asumiría entonces la compañía de seguros?

 

 

Si existe la necesidad de efectuar un corte en la tubería, se deberá realizar una retirada de residuos por contener amianto y su posterior destrucción. En general, ambos trabajos no están contemplados por los servicios de reparadores recomendados por las compañías de seguros o las empresas de asistencia. Desde luego queda descartado que asuma el coste de la sustitución de todo el tramo de bajada o injerto porque se estaría convirtiendo en la empresa mantenedora en lugar de aseguradora.

 

Entre las cláusulas de exclusión del pago de siniestros más habituales encontramos los siguientes: por daños a causa de fermentación, oxidación, contaminación, polución, corrosión, vicio propio, defecto de conservación así como los debidos al uso o desgaste normal de los bienes asegurados.

 

Pero también tenemos otra exclusión generalizada, la que dice que son riesgos no cubiertos la destrucción o deterioro de los objetos asegurados fuera del lugar descrito en la póliza y los gastos de descontaminación, búsqueda y recuperación de los isótopos radioactivos, de cualquier naturaleza y aplicación, a consecuencia de un siniestro amparado por el contrato.

 

Para atender ésta situación, algunas compañías establecen en sus contratos de seguro una cobertura a primer riesgo, para los gastos de fontanería, localización, reparación y cierre. La aseguradora procederá a su indemnización en la cuantía del límite señalado en las Condiciones Generales, Especiales o Particulares una vez presentada factura de los trabajos por parte del Tomador o Asegurado. Este límite suele estar entre los 300 y los 600 euros.

 

 

Un caso real de nuestra correduría.

 

 

El pasado 11 de abril se produjo la rotura de una bajante de fibrocemento. El daño resultaba visible en el techo del piso tercero en zona colindante con uno de los baños del piso superior. La situación de alerta sanitaria hizo complejas las gestiones de coordinación entre vecinos, pero con ayuda de la Administradora de Fincas se consiguió fijar una cita.

 

Ante la duda de la procedencia intervino inicialmente el seguro del piso cuarto que, sin hacer ninguna cala, dedujo que procedía de la bajante general. Personado un fontanero de la aseguradora de la comunidad de propietarios concluyó que el daño provenía de pisos superiores. Nueva cita para que todos dieran acceso a sus viviendas, con todas las precauciones y dada la urgencia porque los daños se incrementaban y el olor era intenso. Localizada la rotura en el piso quinto, al proceder a la apertura de la mocheta, se comprueba que la tubería es de fibrocemento y existe riesgo de rotura de la misma, así que es necesario aplicar el protocolo de Prevención de Riesgos Laborales y normativa legal. Nuevo retraso e incremento de daños.

 

Una semana después una empresa certificada procedió a la retirada del tramo de tubería (el resto ya era de PVC), tapado de los daños y limpieza de la zona. El resto de trabajos serán realizados cuando la situación sanitaria lo permita. La póliza que recomendamos a la Administradora hace dos años no era la más barata, pero sí la que necesitaba éste edificio construido en los inicios de los años setenta y por lo tanto con alta probabilidad de que ocurriera un caso como el citado con tuberías de uralita. El precio se olvida, la calidad permanece.


 

¿Habéis sufrido algún siniestro relacionado con tuberías de fibrocemento en vuestra Comunidad de Propietarios?

 

 

Cuéntanos tu caso dejándonos a continuación un comentario, nos interesa vuestra experiencia. Si necesitas más información puedes contactarnos través de nuestra página web, de nuestra dirección de correo josilva@josilva.com o llamándonos al teléfono 915353009, estamos para ayudarte.

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